Photobucket

lunes, 31 de octubre de 2011

MUSICA CUBANA. VIDEOS.

  • La historia de la música cubana es un vasto, intrigante, dinámico, fascinante, sugestivo, excitante y a menudo avasallador fresco. De sus nebulosos orígenes al reconocimiento universal de que goza hoy en día, la música cubana ha crecido en estatura y sus aspectos folklóricos y populares han influenciado progresivamente el modo de hacer musica otras culturas.


LO SITIO ACERE AFROCUBAN ALL STARS


 AFROCUBAN ALL-STAR.....CHAN CHAN
CONJUNTO CHAPOTIN ....CANALLON
IBRAHIM FERRER CACHAITO........WAHIRA
ESTA NOCHE BAILO CON ELLA.....PIO LEYVA



domingo, 30 de octubre de 2011

LA SALSA EN COLOMBIA


El Philips PicoPix PPX1230 es un picoproyector con tecnología LCoS y fuente de iluminación LED RGB que está diseñado para funcionar con todo tipo de dispositivos de mano, como pueden ser smartphones, cámaras de fotos, videocámaras o reproductores MP4. Así, resulta muy sencillo compartir imágenes con familiares y amigos en cualquier parte. De hecho, puede proyectar pantalla con una diagonal desde 5 a 80 pulgadas (13,2 a 205,7 centímetros).

La distancia de proyección va desde 20 centímetros a 3 metros. El enfoque es manual, pero el usuario no tiene que preocuparse del ratio de aspecto de la imagen que pretende mostrar, porque el proyector pasa automáticamente a 16:9 o 4:3, según corresponda. La resolución es de 800 por 600 píxeles, el brillo alcanza los 30 lúmenes y el ratio de contraste es de 500:1.

Este picoproyector pesa 785 gramos y mide 10 centímetros de lado y 3,2 centímetros de grosor. Integra dos altavoces que dan una potencia de 2 por 0,3 vatios. La batería interna recargable proporciona una autonomía de 2,5 horas en el modo de brillo normal. También puede funcionar conectado a un enchufe eléctrico a través del adaptador de corriente.

La lámpara LED tiene una vida útil de 20.000 horas. Tiene una salida para auriculares en minijack estéreo, una entrada A/V con conector de 3,5 mm, una entrada de vídeo por componentes que requiere un adaptador, y una entrada VGA para conectarlo a un ordenador que también requiere un adaptador. Dentro del paquete hay un funda de transporte y un trípode. Es posible encontrar a la venta el Philips PicoPix PPX1230 a un precio de 270 euros.







La historia oficial de la salsa en Colombia dice que entró por el Pacífico y que más tarde Cali se convirtió en la capital mundial de la salsa. Otras tesis sostienen que la salsa ‘criolla’ surgió en Medellín con la orquesta de Fruko y sus Tesos y, en tiempos recientes, hasta Bogotá ha reclamado ser la nueva capital, reivindicando el hecho de que la principal orquesta caleña, el Grupo Niche, se haya creado en esta altiplanicie. El Caribe Colombiano aparece en estas historias como marginal o inexistente. Estas proclamas no serían importantes si no borraran procesos y personajes fundamentales en lo que puede ser la historia de la contribución de Colombia a la música afroantillana y viceversa.
Es cierto que Cali se convirtió en el principal escenario de la salsa – no sólo en Colombia sino a nivel mundial – tras la presentación de Richie Ray y Bobby Cruz en la Caseta Panamericana en diciembre de 1968 (ese mismo año estuvieron en los Carnavales de Barranquilla en el mes de febrero), pero es innegable que en ciudades como Cartagena y Barranquilla y el Litoral Caribe – desde la Península de la Guajira hasta las sabanas del Gran Bolívar, constituida por los departamentos de Córdoba y Sucre – por su pertenencia a la cultura del Gran Caribe, están las principales claves de estos aportes.
La música afroantillana – la insular y la continental – es resultado de un proceso en el que el colonialismo, la esclavitud, las migraciones,  las luchas y el imperialismo han tenido incidencias. Por ello no podemos hacer  juego a la pregunta falaz de por dónde entró la salsa a Colombia. Tal vez sea una pregunta válida en Bogotá, Cali o Medellín, pero no en el Caribe Colombiano, porque nosotros hacemos parte de ese proceso cultural de configuración de los ritmos afroantillanos.
Es cierto que no fuimos el centro radiofónico y discográfico que fue la Cuba de antes de la Revolución, que no fuimos una migración fundamental como la boricua de mediados de Siglo XX a New York y que incluso en los 70 y 80 no tuvimos una figura a la altura comercial de Rubén Blades de Panamá y Óscar D´León en Venezuela, pero es hora de dejar atrás los eslogan y descubrir nuestra tradición.
Por ello debemos afirmar que, por ejemplo, ninguna ciudad en Colombia tiene las credenciales de Cartagena –a pesar de que ha sido borrada por coleccionistas y cultores de la historia musical antillana en el Caribe Colombiano–  como centro cultural de esta tradición, recordemos que en este terruño nacieron Roberto de la Barrera, Michi Sarmiento, Joe Madrid,Freddy Cruz; Johny Moré, Víctor del Real, Juan Carlos Coronel, Joseito Martínez, Hugo Alandete, Sofronín Martínez y Joe Arroyo, entre otros. Incluso, Discos Fuentes, fue fundada en Cartagena en el año 1934 y posteriormente se trasladaría a Medellín.
Si bien es cierto Cuba y Puerto Rico son los países que más han contribuido con el desarrollo de la salsa en todo el mundo, nadie pude desconocer que Colombia ha sido un aliado importante para que este género se mantenga vigente en los corazones del salsero durante las cinco últimas décadas.

En Colombia, en las décadas de los 60 y 70, la salsa se definió como un elemento de identidad popular urbana de sectores sociales específicos.

En ciudades como Barranquilla, Cali, Cartagena y Buenaventura se adoptó como música propia. La presencia de la cultura afrocolombiana en la configuración social de esas ciudades, el surgimiento de barrios populares a raíz de los procesos de urbanización y el papel de los medios de comunicación en la difusión de la música afroantillana son algunas de las razones históricoculturales que permitieron el arraigo del nuevo ritmo en las urbes con mayor presencia de descendientes de africanos en el país. Los estaderos se volvieron un templo para los salseros, el sitio de reunión para disfrutar de esta música, mientras que las emisoras se convirtieron en el vehículo publicitario para su divulgación.

Y es que el aporte colombiano a la salsa ha sido completo: cantantes, arreglistas, músicos, compositores, productores y hasta bailarines. Este artículo hace un merecido homenaje a estos músicos y cantantes que durante décadas nos han hecho vivir momentos especiales por su talento.

Entre los precursores de la salsa colombiana tenemos que citar sin duda a una figura estelar, el cantante barranquillero Nelson Pinedo “el Almirante del Ritmo”, quien se paseó por los escenarios del mundo con la gran Sonora Matancera, Cortijo y su Combo y Tito Rodríguez, para citar a las más prestiogiosas orquestas con las cuales grabó en la década del 50 y 60.

Pinedo en la actualidad es el único cantante vivo de aquella constelación de estrellas que estuvieron con el decano de los conjuntos cubanos: la Sonora Matancera. Ya se fueron Daniel Santos, Carlos Argentino, Miguelito Valdez, Alberto Beltrán, Celio González, Bienvenido Granda, Celia Cruz, Vicentico Valdez, Leo Marini, Entanistalo Sureda “Laito”, Bobby Capó, Víctor Piñero, entre otros.

Luego siguieron otros músicos e intérpretes que se contagiaron del nuevo sonido que se implementó en Nueva York y que señaló el nuevo rumbo de la salsa.
Apareció un antioqueño que comenzó como mensajero en la disquera Fuentes y que por su empeño de triunfar llegó a ser el timbalero de los Corraleros de Manjagual: Julio Ernesto Estrada, más conocido en el ámbito de la salsa como “Fruko”.
En los viajes de los corraleros de Majagual a Estados Unidos, Fruko se percató del nuevo sonido que había aparecido en la “Gran Manzana” y quiso de inmediato ponerlo de moda en Colombia. Y fue cuando a su llegada a nuestro país creo la orquesta de Fruko y sus Tesos para este fin.

El legado de Fruko y sus Tesos en la salsa colombiana es innegable. Para muchos es la mejor orquesta de salsa de la historia de Colombia (otros señalan al grupo Niche). Fue la primera agrupación en tocar salsa dura, con arreglos agresivos, una sonoridad impecable y unos cantantes de calidad: Piper “Pimienta” Díaz, Joe Arroyo y Wilson Saoko. Latin Brothers, también bajo la batuta de Fruko, fue una orquesta de estudio que dejó un legado importante.

Más adelante, la dirección del movimiento salsero colombiano fue asumida por otras agrupaciones, siendo el grupo "Niche" y Guayacán, liderados por Jairo Varela y Alexis Lozano, los de mayor arraigo en el gusto del salsero. Ellos pusieron en marcha la idea de hacer salsa con elementos tradicionales del litoral Pacífico.
Esta iniciativa se dividió en dos estilos diferentes: Niche fomentó una línea de trabajo más próxima al formato puertorriqueño, con temáticas que giraron en torno a la gente y sus preocupaciones, y Guayacán, con Alexis Lozano, mantuvo la idea original e hizo una salsa colombiana con canciones que abordaban personajes y situaciones más regionales.
Llegaron otras agrupaciones: Grupo Galé, Sonora Dinamita, Grupo Clase, Grupo Melao,Fuerza Latina, Grupo, Raíces, Los Tímidos, los Titanes, Son de Cali, la Misma Gente, la Suprema Corte, La Verdad, Grupo Caneo, y otros cantantes como Juan Carlos Coronel, Joseíto Martínez, Saulo Sánchez, Yuri Buenaventura, César Mora, Álvaro del Castillo, “Moncho” Santana, Hansel Camacho, Gustavo Rodríguez, Hugo Alandete, Gali Galeano y Checo Acosta, entre otros, pusieron su sello personal.

Saulo Sánchez, en la década de los ochotas, después de su éxito con los Titanes, grabó nada menos que con el arreglista y productor puertorriqueño Loui Ramírez, donde el tema "Discuplame" fue todo un éxito.

En cuanto a los músicos, Colombia no tiene que envidiarle a los mejores de Cuba, Puerto Rico y otros del área del Caribe. Joe Madrid, Diego Galé, Jorge Gaviria, Justo Armario, Eddie Martínez y Julio Ernesto Estrada, entre otros son unos maestros que tienen reconocimiento a nivel nacional.
El pianista cartagenero Joe Madrid se codeó con las mejores orquestas de salsa de Puerto Rico y Nueva York, y el percusionista antioqueño Diego Galé es en la actualidad el músico más cotizado del país.

Desafortunadamente se quedan en el tintero muchos nombres por citar, pero es poco el espacio para hablar de sus aportes a la salsa colombiana.
En la actualidad, Colombia se ha convertido en una especie de “meca” de la salsa mundial. Muchos cantantes del exterior han trasladado su residencia aquí para hacer trabajos musicales de calidad. Citamos los casos de Maelo Ruiz, David Pabón, Tito Nieves, Richie Ray-Bobby Cruz, Junior González, José Bello, Mark Antony y Alexander Basile, quienes han grabado o han hecho conciertos utilizando músicos colombianos.
Anteriormente, ya habían estado grabando en Colombia el fallecido Tito Gómez y Oswaldo Román (ex vocalista de la Puertorican Power), ambos con Niche.

QUE ES LA SALSA.CONCEPTOS Y FOTOS

QUE ES LA SALSA?

La salsa ha sido definida como la Crónica del Caribe urbano. , y esta definición no es gratuita ni caprichosa: Crónica porque cuenta en sus letras cuál es la situación de los latinos en los múltiples aspectos de la vida cotidiana y lo que piensan al respecto; Caribe porque el origen de una persona o un pueblo es un rasgo inalienable que, en este caso, está configurado por la historia y los ritmos qu ya hemos referido en las páginas precedentes; y, por último, lo más importante, lo más suyo, su carácter urbano , porque la sensibilidad y el sonido de la salsa obedecen a dicha condición con todas sus implicaciones sociales, culturales y éticas.

 La condición urbana viene cargada de contradicciones y elementos que se ven reflejados de forma lírica y sonora en la salsa: la marginación en las grandes ciudades; el hacinamiento; la nostalgia; la delincuencia callejera; la inestabilidad en el trabajo, en el amor y en el lugar de residencia; la lucha individual por la subsistencia y, a la vez, la identidad colectiva, por nacionalidades u orígenes, para defender los intereses del grupo o, simplemente, para contrarrestar el desarraigo; y la percepción del presente como único futuro posible.

 Estas variables urbanas condicionaron de forma palmaria el sonido de la música en general, no sólo el de la música latina, sino de todas las músicas urbanas, aunque ninguna como la salsa refleja tan ampliamente dichas características y, aunque parezca contradictorio, con su insobornable alegría.

 En la salsa, todos sus ingredientes resuman asfalto urbano: sus letras, su sonido, sus hacedores y, cómo no, sus destinatarios, esos tipos sospechosos del barrio que la oyen, la cantan y la bailan, solos o en compañía, de noche o de día, sobrios o empapados en alcohol y otras sustancias o, simplemente, embriagados con las notas ásperas de un trombón.

Esta tensión cultural se refleja en todos los temas salseros, y como ejemplo, veamos lo que ocurre en "Juanito Alimaña", tema compuesto por Willie Colón y Héctor Lavoe: "¡Hum, ni p'allá vo a mirál! La calle es una selva de cemento y de fieras salvajes, cómo no. Ya no hay quien salga loco de contento, dondequiera te espera lo peor, dondequiera te espera lo peor."

 El tema empieza con el sonido seco de los trombones, los golpes duros del piano y una cáscara de timbal que parece anunciar un allanamiento policial. Héctor Lavoe, con su inimitable acento marginal, inicia el canto con una advertencia ("Hum, ni p'allá vo a miral"), que recomienda no meterse ahí, no mirar para allá.

 El resto de la historia habla de delincuencia, amor, alcohol, complicidad, miedo, policías y supervivencia, es decir, un hecho cotidiano en las ciudades de cualquier país latinoamericano y que, sin embargo, ¡se baila!

Lo apuntado hasta aquí sobre su carácter urbano, confiere a la salsa cierto acento de tragedia moderna: sus textos narran la épica de la calle de hoy; su andamiaje sonoro armoniza y respalda a los textos con instrumentos como el trombón, cuyo sonido metálico, áspero e hiriente, confirma la dureza de la realidad que se narra; y para completar el cuadro trágico, estos dos elementos se funden en la pista de baile ( una discoteca, la calle, la casa o la playa) con los bailadores, es decir, con los destinatarios legítimos de dicha música.

 La consumación completa de este ciclo (canto, coros, música y danza) produce una catarsis que, seguramente, se asemeja al carácter redentor que los griegos atribuye' ron a la tragedia. La salsa es un arte dionisiaco, mediatizado por las variables urbanas que ya hemos anotado.

 De aquí le viene la fuerza que sumerge a los rumberos en ese éxtasis que llamamos goce.

El panorama y el espíritu descritos hasta aquí eran, y son aún, comunes a cualquier país de América Latina, pero en nuestras formaciones sociales, y sobre todo para la salsa, es más importante el concepto de barrio que el de país.

 
 Esto lo cantó bien claro Rubén Blades en uno de sus temas: "Para ser rumbero, tienes que tener las llaves del barrio, ...tienes que amar a la esquina." La añoranza, la exaltación o la nostalgia del barrio es una constante en las letras salseras y en la vida de cualquier latinoamericano nacido después de 1950, época en que se empiezan a forjar las grandes urbes, diseñadas de forma espontánea, anárquica y contradictoria, por las intensas migraciones campesinas de las que son hijos los destinatarios de la salsa.


Los barrios del Caribe urbano se convirtieron en el escenario y el símbolo más determinante en la vida de los latinos. El barrio constituye el referente más inmediato e importante de la cosmogonía caribeña y, como tal, impone el pasado, delimita el presente y determina, en gran medida, el futuro de sus habitantes.

En el barrio y, más exactamente, en las esquinas, se cuecen los ingredientes que van dando fisonomía personal y colectiva a sus inquilinos. La esquina es el aleph del Caribe, el punto de encuentro y, sobre todo, de fuga.

En ella se desarrollan los principales instintos, se mata el tiempo, se juega, se canta- se baila y se conspira inútilmente. La esquina es, a los latinos, lo que el ágora fue para los griegos.

 Cada esquina tiene sus propios inquilinos, seleccionados de forma espontánea por afinidades de edad, gustos, malicia o cercanía geográfica de la vivienda. A la esquina se le empieza a coger cariño desde niños, cuando, camino de la escuela o de regreso a casa, vemos a los adolescentes vacilando todo el día en ese vértice mágico. Y cuando nuestros padres nos dan permiso para ir a la esquina, eso vale más que el día en que nos dan las llaves de casa para volver a la hora que nos dé la gana.

 A partir de ese momento, todo el mundo sabe dónde encontramos, desde nuestra maestra hasta nuestra madre y, obviamente, desde nuestra novia hasta la policía. Cuando la esquina se pone caliente, puede llegar a ser prohibida por las autoridades del orden y, en estado de sitio, más de dos personas no pueden juntarse en una esquina.
  
El barrio y la esquina han configurado una forma de ser y de estar fundamentales en el decurso vital de todos los latinos; es nuestro hecho ontológico. El tango, que tiene con la salsa profundas afinidades, también le canta con abundancia a la esquina y al barrio. En el tango se suele recordar a la muchachada (los amigos de la esquina) igual que en la salsa.

Un tema de Lou Pérez dice: "Barrio, mi querido barrio. Llevo en mi memoria recuerdos de ayer, y del que anhelo recordar de nuevo, para mis nostalgias volver a vivir. Sueño con la vieja escuela, con la muchachada que en ella estudiaba y que hoy se encuentra lejos de nosotros..."

Con lo escrito hasta aquí,  podrá entenderse por qué el East Harlem de Nueva York, poblado y pateado por latinos, fue bautizado coma El Barrio, pues, además de serlo en toda regla, representa la síntesis desgarrada de cualquier barrio pobre de Panamá, Colombia, Venezuela, Puerto Rico, Cuba o República Dominicana.

 Y éste es el escenario al que pertenece la salsa,  una música marcada por la experiencia vital del barrio, llena de alegría y de tristeza, teñida de optimismo y salpicada de tragedia.

 Música marcada en la suela de los zapatos a causa del baile y de patear la calle en busca de lo que no hay, huyendo de la policía o persiguiendo a una hembra esquiva.
 Todo lo que late ahí, toda esa alma, toda esa tragedia, son los componentes de esta sonoridad, excitante y brava, que canta-reivindica la vida del barrio, de modo parecido a como el blues primitivo le canta a la plantación algodonera o el flamenco al cortijo.

Los latinos, cuando vamos de rumba, lo hacemos, principalmente, porque somos un pueblo rumbero, porque nos gusta el baile, el trago y las hembras, pero también para huir del hastío cotidiano producto de nuestra azarosa existencia.

 Este sentimiento está siempre presente en la salsa, de aquí que una rumba, cuantas más horas dure, mejor. A ningún rumbero le importaría que durara toda la vida porque, a falta de mejores incentivos vitales, quiere vivir el presente a pleno pulmón y con la máxima intensidad.

 Esto es la salsa, un ritmo excitante que penetra el cuerpo para celebrar una existencia que, pese a las vicisitudes, aconseja: "Vive la vida, mira que se va y no vuelve." (Raphy Leavit. Orquesta La Selecta).
Ésta es una de las grandes diferencias entre la salsa y otros ritmos antillanos que la nutren en su estructura musical. y es así porque la salsa nació como consecuencia de una realidad urbana brutal y aplastante, donde el latino era un ser de tercera categoría, mal visto, mal pagado, perseguido, humillado e, incluso, enfrentado a comunidades de su mismo rango social, como la negra y la italiana.

La cosmogonía caribeña y latina, macerada por la realidad que hemos ido desgranando, tiene una traducción inequívoca en las letras de la salsa. Esta gramática es uno de sus ingredientes más excitantes, pues sus composiciones constituyen un universo poético que, con independencia del tema que traten, sintetizan en un mismo texto la rabia, la ternura, el orgullo y la esperanza, mediatizados por un peculiar sentido del humor y la alegría del baile.

Además de la forma global de abordar los diversos temas (amor, nostalgia, juego, rumba, comida, religión, violencia, etc.), que ya de por sí es muy sui generis, dichas composiciones suelen estar salpicadas de palabras extrañas para la lógica lingüística del castellano.
Pero la lógica de la salsa no es la del castellano, sino la de la calle, por lo que se hace necesario dilucidar algunos aspectos de este lenguaje para entender mejor la fuerza de su expresión y, en suma, para gozar y vacilar plenamente dicha música.





QUE ES LA MUSICA?CONCEPTOS.

La música (del griegoμουσική [τέχνη] - mousikē [téchnē], "el arte de las musas") es, según la definición tradicional del término, el arte de organizar sensible y lógicamente una combinación coherente de sonidos y silencios utilizando los principios fundamentales de lamelodía, la armonía y el ritmo, mediante la intervención de complejos procesos psico-anímicos. El concepto de música ha ido evolucionando desde su origen en la antigua Grecia, en que se reunía sin distinción a la poesía, la música y la danza como arte unitario. Desde hace varias décadas se ha vuelto más compleja la definición de qué es y qué no es la música, ya que destacados compositores, en el marco de diversas experiencias artísticas fronterizas, han realizado obras que, si bien podrían considerarse musicales, expanden los límites de la definición de este arte.
La música, como toda manifestación artística, es un producto cultural. El fin de este arte es suscitar una experiencia estética en el oyente, y expresar sentimientos, circunstancias, pensamientos o ideas. La música es un estímulo que afecta el campo perceptivo del individuo; así, el flujo sonoro puede cumplir con variadas funciones (entretenimiento, comunicación, ambientación, etc.).

Definición de la música


La música académica occidental ha desarrollado un método de escritura basado en dos ejes: el horizontal representa el transcurso del tiempo, y el vertical la altura del sonido; la duración de cada sonido está dada por la forma de las figuras musicales.
Las definiciones parten desde el seno de las culturas, y así, el sentido de las expresiones musicales se ve afectado por cuestiones psicológicas, sociales, culturales e históricas. De esta forma, surgen múltiples y diversas definiciones que pueden ser válidas en el momento de expresar qué se entiende por música. Ninguna, sin embargo, puede ser considerada como perfecta o absoluta.
Una definición bastante amplia determina que música es sonoridad organizada (según una formulación perceptible, coherente y significativa). Esta definición parte de que —en aquello a lo que consensualmente se puede denominar "música"— se pueden percibir ciertos patrones del "flujo sonoro" en función de cómo las propiedades del sonido son aprendidas y procesadas por los humanos (hay incluso quienes consideran que también por los animales).
Hoy en día es frecuente trabajar con un concepto de música basado en tres atributos esenciales: que utiliza sonidos, que es un producto humano (y en este sentido, artificial) y que predomina la función estética. Si tomáramos en cuenta solo los dos primeros elementos de la definición, nada diferenciaría a la música del lenguaje. En cuanto a la función "estética", se trata de un punto bastante discutible; así, por ejemplo, un "jingle" publicitario no deja de ser música por cumplir una función no estética (tratar de vender una mercancía). Por otra parte, hablar de una función "estética" presupone una idea de la música (y del arte en general) que funciona en forma autónoma, ajena al funcionamiento de la sociedad, tal como la vemos en la teoría del arte del filósofoImmanuel Kant.
Jean-Jacques Rousseau, autor de las voces musicales en L'Encyclopédie de Diderot, después recogidas en su Dictionnaire de la Musique,1la definió como "Arte de combinar los sonidos de una manera agradable al oído".2
Según el compositor Claude Debussy, la música es "un total de fuerzas dispersas expresadas en un proceso sonoro que incluye: el instrumento, el instrumentista, el creador y su obra, un medio propagador y un sistema receptor".
La definición más habitual en los manuales de música se parece bastante a esta: "la música es el arte del bien combinar los sonidos en el tiempo". Esta definición no se detiene a explicar lo que es el arte, y presupone que hay combinaciones "bien hechas" y otras que no lo son, lo que es por lo menos discutible.
Algunos eruditos han definido y estudiado a la música como un conjunto de tonos ordenados de manera horizontal (melodía) y vertical (armonía). Este orden o estructura que debe tener un grupo de sonidos para ser llamados música está, por ejemplo, presente en las aseveraciones del filósofo Alemán Goethe cuando la comparaba con la arquitectura, definiendo metafóricamente a la arquitectura como "música congelada". La mayoría de los estudiosos coincide en el aspecto de la estructura, es decir, en el hecho de que la música implica una organización; pero algunos teóricos modernos difieren en que el resultado deba ser placentero o agradable.

Parámetros del sonido


Distribución de las notas musicales en el teclado de un piano. Cada nota representa una frecuencia de sonido distinta.
Artículo principal: Solfeo
La música está compuesta por dos elementos básicos: los sonidos y los «silencios».
El sonido es la sensación percibida por el oído al recibir las variaciones de presión generadas por el movimiento vibratorio de los cuerpos sonoros. Se transmite por el medio que los envuelve, que generalmente es el aire de la atmósfera. La ausencia perceptible de sonido es el silencio, aunque es una sensación relativa, ya que el silencio absoluto no se da en la naturaleza.
El sonido tiene cuatro parámetros fundamentales:
  • La altura es el resultado de la frecuencia que produce un cuerpo sonoro; es decir, de la cantidad de ciclos de las vibraciones por segundo o de hercios (Hz) que se emiten. De acuerdo con esto se pueden definir los sonidos como "graves" y "agudos". Cuanto mayor sea la frecuencia, más agudo (o alto) será el sonido. Lalongitud de onda es la distancia medida en la dirección de propagación de la onda, entre dos puntos cuyo estado de movimiento es idéntico; es decir, que alcanzan sus máximos y mínimos en el mismo instante.
  • La duración corresponde al tiempo que duran las vibraciones que producen un sonido. La duración del sonido está relacionada con elritmo. La duración viene representada en la onda por los segundos que ésta contenga.
  • La intensidad es la fuerza con la que se produce un sonido; depende de la energía. La intensidad viene representada en una onda por la amplitud.
  • El timbre es la cualidad que permite distinguir los diferentes instrumentos o voces a pesar de que estén produciendo sonidos con la misma altura, duración e intensidad. Los sonidos que escuchamos son complejos; es decir, son el resultado de un conjunto de sonidos simultáneos (tonos, sobretonos y armónicos), pero que nosotros percibimos como uno (sonido fundamental). El timbre depende de la cantidad de armónicos o la forma de la onda que tenga un sonido y de la intensidad de cada uno de ellos, a lo cual se lo denomina espectro. El timbre se representa en una onda por el dibujo. Un sonido puro, como la frecuencia fundamental o cada sobretono, se representa con una onda sinusoidal, mientras que un sonido complejo es la suma de ondas senoidales puras. El espectro es una sucesión de barras verticales repartidas a lo largo de un eje de frecuencia y que representan a cada una de las senoides correspondientes a cada sobretono, y su altura indica la cantidad que aporta cada una al sonido resultante.
Véase también: nota musical

Elementos de la música

La organización coherente de los sonidos y los silencios (según una forma de percepción) nos da los parámetros fundamentales de la música, que son la melodía, la armonía y el ritmo. La manera en la que se definen y aplican estos principios, varían de una cultura a otra (también hay variaciones temporales).
  • La melodía es un conjunto de sonidos —concebidos dentro de un ámbito sonoro particular— que suenan sucesivamente uno después de otro (concepción horizontal), y que se percibe con identidad y sentido propio. También los silencios forman parte de la estructura de la melodía, poniendo pausas al "discurso melódico". El resultado es como una frase bien construida semántica y gramaticalmente. Es discutible —en este sentido— si una secuencia dodecafónica podría ser considerada una melodía o no. Cuando hay dos o más melodías simultáneas se denomina contrapunto.
  • La armonía, bajo una concepción vertical de la sonoridad, y cuya unidad básica es el acorde, regula la concordancia entre sonidos que suenan simultáneamente y su enlace con sonidos vecinos.
  • La métrica, se refiere a la pauta de repetición a intervalos regulares, y en ciertas ocasiones irregulares, de sonidos fuertes o débiles y silencios en una composición.
  • El ritmo, es el resultado final de los elementos anteriores, a veces con variaciones muy notorias, pero en una muy general apreciación se trata de la capacidad de generar contraste en la música, esto es provocado por las diferentes dinámicas, timbres, texturas y sonidos.
Otros parámetros de la música son: la forma musical, la textura musical y la instrumentación.

Cultura y música


Violinista en la catedral de Dublín.
Buena parte de las culturas humanas tienen manifestaciones musicales. Algunas especies animales también son capaces de producir sonidos en forma organizada; lo que define a la música de los hombres, pues, no es tanto el ser una combinación "correcta" (o "armoniosa" o "bella") de sonidos en el tiempo como el ser una práctica de los seres humanos dentro de un grupo social determinado.
Independientemente de lo que las diversas prácticas musicales de diversos pueblos y culturas tengan en común, es importante no perder de vista la diversidad en cuanto a los instrumentos utilizados para producir música, en cuanto a las formas de emitir la voz, en cuanto a las formas de tratar el ritmo y la melodía, y -sobre todo- en cuanto a la función que desempeña la música en las diferentes sociedades: no es lo mismo la música que se escucha en una celebración religiosa, que la música que se escucha en un anuncio publicitario, ni la que se baila en una discoteca. Tomando en consideración las funciones que una música determinada desempeña en un contexto social determinado podemos ser más precisos a la hora de definir las características comunes de la música, y más respetuosos a la hora de acercarnos a las músicas que no son las de nuestra sociedad.

La Música - alegoriado representación de música (Varsovia, diseñado por Józef Gosławski)
La mayoría de las definiciones de música sólo toman en cuenta algunas músicas producidas durante determinado lapso en Occidente, creyendo que sus características son "universales", es decir, comunes a todos los seres humanos de todas las culturas y de todos los tiempos. Muchos piensan que la música es un lenguaje "universal", puesto que varios de sus elementos, como la melodía, el ritmo, y especialmente la armonía (relación entre las frecuencias de las diversas notas de un acorde) son plausibles de explicaciones más o menos matemáticas, y que los humanos en mayor o menor medida, estamos naturalmente capacitados para percibir como bello. Quienes creen esto ignoran o soslayan la complejidad de los fenómenos culturales humanos. Así, por ejemplo, se ha creído que laarmonía es un hecho musical universal cuando en realidad es exclusivo de la música de Occidente de los últimos siglos; o, peor aún, se ha creído que la armonía es privativa de la cultura occidental porque representa un estadio más "avanzado" o "superior" de la "evolución" de la música.
Otro de los fenómenos más singulares de las sociedades occidentales (u occidentalizadas) es la compleja división del trabajo de la que es objeto la práctica musical. Así, por ejemplo, muchas veces es uno quien compone la música, otro quien la ejecuta, y otro tercero quien cobra las regalías. La idea de que quien crea la música es otra persona distinta de quien la ejecuta, así como la idea de que quien escucha la música no está presente en el mismo espacio físico en donde se produce es solamente posible en la sociedad occidental de hace algunos siglos; lo más común (es decir, lo más "universal") es que creador e intérprete sean la misma persona.

La notación musical occidental

Desde la antigua Grecia (en lo que respecta a música occidental) existen formas de notación musical. Sin embargo, es a partir de la música de la edad media (principalmente canto gregoriano) que se comienza a emplear el sistema de notación musical que evolucionaría al actual. En el Renacimiento cristalizó con los rasgos más o menos definitivos con que lo conocemos hoy, aunque -como todo lenguaje- ha ido variando según las necesidades expresivas de los usuarios.
El sistema se basa en dos ejes: uno horizontal, que representa gráficamente el transcurrir del tiempo, y otro vertical que representa gráficamente la altura del sonido. Las alturas se leen en relación a un pentagrama (un conjunto de cinco líneas horizontales) que al comienzo tiene una "clave" que tiene la función de atribuir a una de las líneas del pentagrama una determinada nota musical. En un pentagrama encabezado por la clave de Sol en segunda línea nosotros leeremos como sol el sonido que se escribe en la segunda línea (contando desde abajo), como la el sonido que se escribe en el espacio entre la segunda y la tercera líneas, como si el sonido en la tercera línea, etc. Para los sonidos que quedan fuera de la clave se escriben líneas adicionales. Las claves más usadas son las de Do en tercera línea (clave que toma como referencia al Do de 261,63 Hz, el Do central del piano), la de Sol en segunda (que se refiere al Sol que está una quinta por encima del Do central), y la de Fa en cuarta (referida al Fa que está una quinta por debajo del Do central).
El discurso musical está dividido en unidades iguales de tiempo llamadas compases: cada línea vertical que atraviesa el pentagrama marca el final de un compás y el comienzo del siguiente. Al comienzo del pentagrama habrá una fracción con dos números; el número de arriba indica la cantidad de tiempos que tiene cada compás; el número de abajo nos indica cuál será la unidad de tiempo.
Para escribir las duraciones se utiliza un sistema de figuras: la redonda (representada como un círculo blanco), la blanca (un círculo blanco con un palito vertical llamado plica), la negra (igual que la blanca pero con un círculo negro), la corchea (igual que la negra pero con un palito horizontal que comienza en la punta de la plica), la semicorchea (igual que la corchea pero con dos palitos horizontales), etc.. Cada una vale la mitad de su antecesora: la blanca vale la mitad que una redonda y el doble que una negra, etc..
Las figuras son duraciones relativas; para saber qué figura es la unidad de tiempo en determinada partitura, debemos fijarnos en el número inferior de la indicación del compás: si es 1, cada redonda corresponderá a un tiempo; si es 2, cada blanca corresponderá a un tiempo; si es 4, cada tiempo será representado por una negra, etc.. Así, una partitura encabezada por un 3/4 estará dividida en compases en los que entren tres negras (o seis corcheas, o una negra y cuatro corcheas, etc.); un compás de 4/8 tendrá cuatro tiempos, cada uno de ellos representados por una corchea, etc..
Para representar los silencios, el sistema posee otros signos que representan un silencio de redonda, de blanca, etc..
Como se ve, las duraciones están establecidas según una relación binaria (doble o mitad), lo que no prevé la subdivisión por tres, que será indicada con "tresillos". Cuando se desea que a una nota o silencio se le agregue la mitad de su duración, se le coloca un punto a la derecha (puntillo). Cuando se desea que la nota dure, además de su valor, otro determinado valor, se escriben dos notas y se las une por medio de una línea arqueada llamada ligadura de prolongación.
En general, las incapacidades del sistema son subsanadas apelando a palabras escritas más o menos convencionales, generalmente en italiano. Así, por ejemplo, las intensidades se indican mediante el uso de una f (forte, fuerte) o una p (piano, suave), o varias efes y pes juntas. La velocidad de los pulsos se indica con palabras al comienzo de la partitura que son, en orden de velocidad: largolentoadagio,moderatoandanteallegropresto.